Que tan cerca de un abismo dejarías caminar a tus hijos?
Que tan cerca permitirías que una bala pasara de tu hijo?
Que tan cerca permitirías que el SIDA se acercara a tu hijo o a tu vida?
El grosor de un plástico?
Dejarías que un plástico determinara si tu hija echa a perder su juventud?
Porque en lugar de construir un muro, se usa un plástico que ha fallado y sigue fallando?
El ambiente y los medios te dicen que te protejas con un plástico y si este falla,
ellos te curaran de SIDA o se harán cargo de un hijo que tu no deseabas?
No dejes que los demás le avienten un plástico a tu hijo para salvarle la vida;
constrúyeles un puerto, un lugar de certidumbre, una vida de valores.
Tal vez un plástico pueda enmudecer un micrófono,
pero no puede darte un hogar donde exista amor y fidelidad.
Tampoco puede darte salud después de una enfermedad mortal,
Ni puede callar la conciencia por haber abandonado el fruto de un placer.
Los hechos y el sentido común te dicen que para formar una familia solida
y llena de amor no se usa un plástico.
Decide si te apegas al modelo: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá
a su mujer, y los dos serán una sola carne.” (Efesios 5:31)
O si iras por la vida protegiéndote con un plástico sembrando placer y superficialidad
y cosechando enfermedad, incertidumbre y desprecio del fruto de tu placer.